EL GRAJO QUE SABE TAI CHI
Los retortijones me tienen doblado sobre la silla. Mis compañeros me miran con extrañeza, sin atreverse a preguntar si ha sido una desgracia familiar, una enfermedad venérea, o que por fin me he vuelto completamente chiflado.
Se podría decir que tengo un problema común a la humanidad. Ayer cené en un restaurante chino, en el “Grajo [...]